
Los orígenes de la danza oriental son inciertos pero si tenemos constancia de que es una de las más antiguas del mundo y que combina tanto elementos de países de Oriente Próximo como del norte de África. Cuando los europeos comenzaron a viajar con más frecuencia por estos países quedaron fascinados con esta danza, conocida en el resto del mundo, como danza del vientre. El termino proviene del francés “danza du ventre” quienes posiblemente fueron los primeros en descubrir la danza oriental y le pusieron este nombre maravillados por los continuos movimientos ondulatorios y vibratorios que se realizaban con la cadera. En los pueblos de la antigüedad, como Turquía, Grecia, Roma… se realizaban danzas en las que se exaltaban los movimientos realizados con el vientre como parte de antiguos rituales de fertilidad y ceremonias en honor a las diosas. Todas ellas consistían en la rotación de las caderas y de la zona abdominal y solían ir acompañadas de cantos y percusión. Este tipo de danzas se realizaban para honrar a la madre tierra y era una forma de celebrar y adorar a las diosas invocando así la fertilidad sexual, sentando probablemente las bases de lo que hoy conocemos como la danza oriental.Durante los últimos años, en los países árabes, la danza oriental adquiere una mayor presencia en su cultura, poniéndose de manifiesto en todas las celebraciones a través de espectáculos. Tradicionalmente solía ser una danza improvisada por una sola bailarina pero actualmente existen compañías que realizan grandes espectáculos coreografiados. En la actualidad, se encuentra en su mayor época de auge ya que no solo es considerada como una danza sino una forma de mantener un buen estado físico. Cada día la sociedad se preocupa más por realizar actividad física y cuidar su salud y con este tipo de prácticas no solo conseguimos beneficios a nivel físico sino también psíquico. Hoy en día está extendida por todo el mundo e integrada en todo tipo de culturas. Ya no se sitúa solamente en los países orientales sino que es conocida mundialmente. Tanto ha evolucionado que a día de hoy podemos encontrar varios estilos dentro de lo popularmente conocido como danza oriental. Algunos ejemplos son el estilo Clásico (el más similar a la danza antigua), el estilo Folclórico, el estilo Tribal (llamativo por los movimientos exagerados y marcados con las caderas y la particularidad de su vestuario) y el estilo Turco (caracterizado por realizar movimientos de anteversión y retroversión con la pelvis). Todos los movimientos de danza oriental se distinguen por su fluidez y continuidad a la hora de realizarlos y por una gran capacidad de disociación y coordinación entre las diferentes partes del cuerpo. A la hora de bailar o realizar los movimientos debemos tener en cuenta, en todo momento, una serie de principios:
- Principio de disociación: es el principio más importante en la danza oriental, mientras estamos trabajando con unos músculos los otros deben permanecer en reposo. Sin duda, es uno de los más difíciles de ejecutar pero nos va permitir trabajar intensamente una serie de músculos específicos y además es una forma de centrar la atención en la parte del cuerpo donde se encuentra el movimiento.
- Principio del control tónico muscular: el control tónico de nuestros músculos es fundamental a la hora de determinar el tipo de movimiento que vayamos a realizar en función de si son movimientos suaves o marcados.
- Principio de la alienación corporal: para que los movimientos sean fluidos deben de partir de una correcta posición corporal que nos ayudara a mantener el equilibrio. Mantener una correcta distribución del peso corporal nos ayudará a mejorar la coordinación y tener un mayor control sobre el ritmo de los movimientos.
- Principio de la expresión: la danza oriental al igual que todas las danzas tiene un componente expresivo que no debemos olvidar. Todos nuestros movimientos tienen un significado y es necesario saber transmitirlo. Debemos saber cuándo utilizar un tipo de movimiento u otro ya que cada uno expresara un sentimiento distinto. La expresión facial también es muy importante y debe de ir acorde con la expresividad corporal.
La danza del vientre tiene un origen tan incierto como discutido, siendo una de las danzas más antiguas del mundo, que combina elementos de diferentes países del Medio Oriente y Norte de África.
Pese a lo común que es relacionar la danza del vientre con el mundo enigmático y exótico de los antiguos harenes, es importante resaltar su sentido como medio idóneo para propiciar la unidad entre el cuerpo y el espíritu, y como vía de exaltación de la parte femenina de los dioses, relacionada con la belleza, la intuición, la fecundidad y la concepción.










La danza del vientre está basada en la idea de continuidad, de fluidez. Es por ello que predominan los movimientos suaves y ondulatorios, combinados con vibraciones cortas y rápidas o bien más grandes y marcadas. Es un baile en el que participa todo el cuerpo, aunque la mayor parte del movimiento se localiza en las caderas, los músculos abdominales y la pelvis. Se basa en la disociación de movimientos, aprendiendo a aislar las distintas partes del cuerpo para crear distintas figuras y ritmos, que más tarde pueden ser combinados para construir diversas composiciones.
Además de las ondulaciones del torso, creando figuras como el camello, las caderas describen líneas rectas y símbolos del infinito (ocho y maya); los hombros describen olas o acompañan el movimiento con acentos, al igual que el cuello se mueve sutilmente, siguiendo el ritmo del cuerpo.
Los brazos y las manos son un elemento vital en esta danza: cuando no se trabajan específicamente deben estar siempre colocados en una posición armónica para no romper el equilibrio. El baile con los brazos abarca un enorme margen de posibilidades, y es tan expresivo que suelen limitarse los movimientos restantes, para que la atención no se disperse a otras partes del cuerpo -si bien no debe descuidarse la posición del cuerpo, y se puede acompañar el trabajo de las extremidades con movimientos de cadera, vientre o cuello-. El trabajo con las manos es muy elocuente; por medio de éste podemos transmitir diversos mensajes y reflejar distintas emociones.
La danza del vientre se baila con los pies descalzos, para facilitar la conexión con la tierra. Los pies, sin embargo, no toman el mismo protagonismo que en otras danzas: el paso es ágil y ligero, para facilitar desplazamientos y giros, aunque también se pueden marcar acentos. En variedades como la danza gitana o la tribal el trabajo de los pies se hace más presente.